Personalidad autoestresora

Escriben:
Lic. Ps. Verónica Orrico
Lic. Ps. Gabriella Servetti

Vivimos en una sociedad que alienta la eficiencia, el hacer muchas cosas e incluso varias al mismo tiempo, el fenómeno de la “actualización permanente”, es decir, el prototipo del ejecutivo.

Todos conocemos personas con estas características: correr de un lado al otro, hablar por celular y por teléfono de línea al mismo tiempo, mostrarse generalmente impacientes y/o irritables.

Lo que no todos sabemos, es que esta forma de enfrentar la vida cotidiana ocasiona mas perjuicios que beneficios. Si bien a simple vista parecen alcanzar el éxito, y de hecho muchas veces lo logran, lo hacen a un costo muy elevado, tanto para su salud física como para su bienestar emocional.
Quienes poseen este tipo de personalidad se encuentran especialmente propensos a padecer enfermedades cardiovasculares, gastritis, úlceras, contracturas musculares graves, cefaleas, entre otras.

Desde el punto de vista de los vínculos interpersonales, se ha encontrado que estas personas tienen especial dificultad para realizar tareas en equipo, en gran medida debido a su intolerancia, impaciencia, la dificultad de ponerse en el lugar del otro, y la necesidad de hacer todo con rapidez. Poseen un manejo inadecuado de la ira, ya que “explotan” ante la mínima contrariedad, resultando difícil para los demás relacionarse con ellos.
A esto se agrega que les cuesta darse cuenta de sus propias dificultades debido, en parte, a que suelen atribuir todo lo negativo a los demás (siempre es el otro que se equivoca, siempre es el otro el injusto, etc.)

Denominamos a este tipo de personalidad, Autoestresora, debido a que induce en el organismo las reacciones propias del estrés, con todas las consecuencias que ello implica.

Los padres son modelos muy significativos para sus hijos, no tanto por lo que dicen sino por lo que hacen. En caso de poseer las características antes mencionadas pueden trasmitirlas a sus hijos, dando lugar a lo que se ha denominado “niños agenda”.

Es importante que las personas con este estilo de comportamiento puedan reconocerse como tales, para luego poder descubrir otras alternativas y aprender nuevas estrategias de afrontamiento, que apunten a una mejor calidad de vida.