Depresión

“La felicidad, a veces, es una bendición, pero generalmente es una conquista”. (PAULO COELHO)

DEPRESIÓN

La depresión es un trastorno del estado de ánimo cuya prevalencia ha aumentado en los últimos años, situándose en los adultos entre el 5 y el 9% para las mujeres y entre el 2 y l 3% para los varones. Según datos de la Organización mundial de la Salud, menos del 25% de las personas afectadas, reciben un tratamiento efectivo. Teniendo en cuenta estos datos, CLÍNICA PSINCO está llevando adelante tratamientos individuales y grupales para este trastorno.Qué es la depresión?

Todos hemos experimentado tristeza en algún momento de nuestra vida, como resultado de un cambio, una pérdida o una desilusión. Este sentimiento puede ser necesario y transitorio e incluso puede brindarnos la oportunidad de realizar cambios en nuestras vidas que redunden en crecimiento personal. La depresión sin embargo, se diferencia de la tristeza normal en que es persistente, desagradable, interfiere en nuestra vida cotidiana y se acompaña de una serie de síntomas que detallamos más adelante. Por otra parte, la persona triste tiene un rol más activo ante las adversidades, la persona deprimida en cambio es más pasiva ante los acontecimientos y más pesimista respecto al futuro.

Síntomas de depresión:

  • Tristeza: la tristeza o angustia constituyen uno de los síntomas más característicos de depresión y pueden aparecer en ciertos momentos o prácticamente todo el día.
  • Irritabilidad: casi cualquier cosa nos enoja. Seguramente las personas que nos rodean noten el cambio.
  • Cansancio o falta de energía: nos cuesta comenzar a hacer algo o sólo realizamos aquello que es estrictamente necesario.
  • Desgano: casi nada nos interesa, incluso dejamos de disfrutar aquellas cosas que antes nos gustaba hacer.
  • Alteraciones del sueño: nos cuesta conciliar el sueño, nos despertamos durante la noche o más temprano. También puede aparecer hipersomnia, es decir, dormir más de lo habitual.
  • Ideas de suicidio: Podemos empezar a pensar en la posibilidad de quitarnos la vida e incluso a imaginar cómo hacerlo.
  • Cambios en el apetito: modificamos nuestros hábitos alimentarios, comiendo poco o en exceso.
  • Disminución del deseo sexual: el sexo puede dejar de interesarnos o dejamos de disfrutarlo.
  • Dificultades de atención y concentración: nuestras preocupaciones y malestar nos hacen difícil concentrarnos en una tarea; nos distraemos con mayor frecuencia, aumentando el riesgo de accidentes.

Sentimientos de culpa: nos podemos sentir responsables de todo lo negativo que sucede a nuestro alrededor, e incluso culpables de estar deprimidos.

Estos síntomas persisten por lo menos durante dos semanas y producen un malestar significativo y alteran la vida familiar, social o laboral de las personas.
Si tenemos estos síntomas debemos tomar medidas; nuestra calidad de vida y la de quienes nos rodean merecen tomar una decisión.

¿A quienes les sucede?

Cualquier persona puede tener depresión, se observa en niños, adolescentes, adultos y ancianos.
Es más frecuente en las mujeres, a lo que contribuyen ciertos factores femeninos que generan síntomas depresivos, tales como los cambios hormonales, la menopausia y el posparto. También inciden factores culturales, en nuestra sociedad está más aceptado que las mujeres se muestren más frágiles y sean más sinceras al expresar sus sentimientos.

Depresión, qué hacer?

  •  Lo primero: aceptarla. Le puede pasar a cualquiera, es algo muy común. No somos culpables de estar deprimidos.
  • Ejercicio físico. La tendencia natural cuando se está deprimido, es a permanecer quietos y sin salir de casa. Lo recomendable es moverse, pasear, hacer deporte. En definitiva, sentirse vivo. El ejercicio nos distrae y produce cambios fisico-químicos a nivel cerebral que generan bienestar.
  • Los pensamientos. Se ha constatado en las personas depresivas la existencia de pensamientos negativos (pesimistas) sobre si mismos, el ambiente que los rodea y el futuro. Es importante que estemos atentos para no dejarnos hundir por este tipo de pensamientos.

Pedir ayuda a un buen profesional. Así como cuando tenemos un problema físico vamos al médico, si creemos que estamos atravesando por una depresión es natural que consultemos a un profesional especializado, psicólogo o psiquiatra, quien nos indicará el tratamiento más adecuado.

Tratamiento

Puede incluir psicoterapia, fármacos o una combinación de ambos. Los estudios indican que la combinación de antidepresivos y terapia es más efectiva que cualquiera de los dos tratamientos aislados, pero la elección del tratamiento más adecuado depende de las causas de la depresión y de las características propias de cada persona.

Psicoterapia

La psicoterapia está orientada a brindarle a la persona nuevas herramientas para que pueda enfrentar de manera más efectiva los problemas que la llevaron a deprimirse.

Uno de los investigadores más importantes de la depresión, Aaron Beck, comprobó que los pacientes depresivos reportaban contenidos de pensamiento negativo, que no se observaban en aquellos pacientes no deprimidos, lo que denominó tríada cognitiva. Estos pacientes poseen una visión negativa de sí mismos, del mundo (al cual perciben como hostil) y del futuro que les espera. Es como si su atención se centrara más en los aspectos negativos, estando casi imposibilitados de ver los aspectos positivos. Hay un dicho popular que dice que “uno debe ver la mitad del vaso lleno y no la mitad del vaso vacío”. Las personas deprimidas ven, en general, sólo la mitad del vaso vacío.

La Terapia tiende a que el paciente comprenda claramente estos mecanismos que retroalimentan su estado depresivo y pueda suplantarlos por modos de ver la vida más acordes a su realidad y más constructivos. Una persona con poca confianza en sí misma, que percibe al mundo como lleno de obstáculos y con desesperanza hacia el futuro, difícilmente esté dispuesta a implementar cambios en su vida. De ahí la importancia de modificar esta visión pesimista de la realidad.

Pero en muchos casos, más allá del pesimismo existen situaciones concretas que la persona se siente incapaz de resolver: conflictos familiares, problemas laborales, etc. En estos casos la terapia se propone que la persona adquiera nuevas habilidades que le permitan enfrentarse a las situaciones de una manera diferente, más beneficiosa y constructiva.

En nuestra experiencia clínica hemos observado que quienes padecen depresión presentan además dificultades a nivel de sus relaciones interpersonales, que deben ser abordadas en el tratamiento. Habitualmente no se nos enseña cual es la mejor forma de comunicarnos con los demás para lograr nuestros objetivos (tener amigos, relacionarnos en el trabajo, comunicarnos con nuestros hijos). Este aprendizaje “no guiado” nos puede predisponer a relacionarnos de forma inadecuada, con el consiguiente deterioro de las relaciones interpersonales y de la autoestima, pudiendo generar síntomas depresivos.

El tratamiento que brindamos incluye el abordaje de las áreas antes mencionadas, en forma individual o en pequeños grupos, de manera didáctica e interactiva, para que los pacientes puedan trasladar lo trabajado en la terapia a su vida cotidiana.

Rol de los familiares

Lo más importante que debe tener en cuenta la familia es que la persona que padece depresión NO PUEDE sentirse bien o animada debido a la enfermedad que sufre. No es que No quiera sino que NO PUEDE sentirse mejor.

Como mencionamos anteriormente en la depresión la visión del futuro es negativa. Los pacientes suelen referir “no ver ningún futuro” o “verlo todo negro”. Esta imposibilidad lleva a la pérdida de la esperanza, lo cual retroalimenta la depresión. Incluso muchos pacientes están convencidos que nunca se mejorarán y se niegan a recibir ayuda. De esto deriva el rol tan importante que tiene la familia en alentar a la persona a que busque ayuda profesional.

La depresión no es una muestra de debilidad o falta de voluntad. Es una enfermedad más, para la que, afortunadamente, existe un tratamiento.

Lic. Verónica Orrico
Psicóloga – Terapeuta cognitivo-conductual

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