Conflicto de pareja

Escribe: Psic. Jeanette Tourn

Conflictos de pareja
Cuando el amor ya no es suficiente…

Conflicto de pareja

Inicialmente, cuando dos personas se atraen, y no existe ningún factor externo que lo impida, tienden a sumergirse en una experiencia sumamente gratificante, dada por un intenso intercambio de afecto. Es una vivencia única y subjetiva, que depende también de factores culturales.

Los seres humanos somos seres de relación, necesitamos del vínculo interpersonal y afectivo con nuestro entorno. Es por eso que las dificultades en las relaciones interpersonales y los conflictos de pareja en particular, suelen ser motivos de conversación entre amigos, familiares y también en el consultorio psicológico.

“Éramos tan felices, no sé qué pasó…”
“¿Por qué repito el mismo modelo de pareja si se que me hace mal?”
“No puedo hablar de ‘ese’ tema con mi pareja, es más fuerte que yo.”
“¡Me irrita cuando se comporta de esa manera!”
“Debería darse cuenta de lo que me pasa!”
“Me desilusionó, nunca pensé que pudiera hacer algo así.”
“Quisiera acercarme pero no me animo.”
“¿Y si no sale bien? ¿Y si fracaso otra vez?”

Estos son algunos comentarios que podemos, escuchar en referencia a nuestras relaciones de pareja.

En general estos conflictos derivan de la rutina, los celos, dificultades económicas, falta de comunicación, o déficit en habilidades de relacionamiento, baja autoestima de uno de los miembros de la pareja. En estos tiempos también es común ver personas abstraídas por sus responsabilidades, dedicando demasiado tiempo al trabajo sin poder lograr un equilibrio con el tiempo de ocio y disfrute que una relación de pareja requiere. Las diferencias en el estatus laboral pueden provocar tensión, en nuestra sociedad aún es difícil asumir que la mujer acceda a un mayor nivel profesional y/ o económico, por ejemplo. La equiparación tanto de las posibilidades como de las aspiraciones profesionales-laborales de ambos miembros de la pareja, dificultan la organización del hogar, de la vida en relación, sobre todo cuando hay hijos. En este sentido el reparto de las tareas del hogar y la atención de los hijos, suele ser un terreno de disputa.

Pero la pareja no esta sola, sino que viene acompañada por la familia de cada uno, muchas veces el no saber manejar los limites con las familias de origen produce importantes desencuentros entre las partes.
Además podemos encontrar algunos problemas más profundos como ser, disfunciones sexuales, infidelidad, violencia doméstica, etc. Todos ellos adquieren una mayor dimensión cuando hay hijos.
Incluso en una etapa posterior cuando los hijos comienzan a dejar el hogar, aparecen conflictos en la convivencia, debido a diferencias que a través de los hijos pasaban desapercibidas.

La experiencia de pareja implica, permanente interacción, conocimiento mutuo antes que nada y capacidad de negociación que permita llegar a los acuerdos necesarios, para que la gratificación sea homogénea.

En la primer etapa de enamoramiento, estamos deslumbrados, la interacción se basa fundamentalmente en la satisfacción mutua, es una mezcla de emociones, fantasías y conductas que tienden a agradar al otro.

A medida que pasa el tiempo, el conocimiento de ambos se vuelve mas profundo, es ahí donde surgen los encuentros pero también los desencuentros. Comienzan a hacerse evidentes las expectativas, las creencias de cada uno acerca de la relación y sobre la vida en general. Las experiencias pasadas y presentes, influyen, en el comportamiento de cada uno y a su vez en la interpretación que cada persona hace sobre las reacciones del otro. De a poco se va haciendo más compleja la interacción.

¿Cuándo debería consultar?

No siempre una consulta deriva en una terapia de pareja, muchas veces con algunas sesiones de orientación es suficiente. De todas formas, como decíamos anteriormente el tiempo puede jugarnos una mala pasada, si dejamos avanzar los conflictos, la relación se deteriora, ambas partes se resienten y la recuperación es mas compleja.

¿Cómo pueden ayudarme?

El terapeuta en estos casos actúa fundamentalmente como mediador entre las partes, brinda orientación en cómo destramar el conflicto, ayuda en la negociación para lograr acuerdos, y en el desarrollo de habilidades de relacionamiento.

En primer lugar se evalúan, lo más objetivamente posible, cuales son los principales problemas de la pareja, y como ha sido su evolución.

Luego, definimos las expectativas que cada uno tiene respecto al otro y a la relación en si misma.
De esta forma la pareja con el apoyo del terapeuta podrá definir sus necesidades y en función de ellas se desarrollará el proceso terapéutico. Este puede focalizarse en mejorar la relación, o bien, si la pareja opta por la separación, transitarla de la mejor manera posible.
En ambos casos, el desarrollo de habilidades de comunicación, negociación y resolución de problemas serán fundamentales.

Se promueve el aprendizaje de una nueva manera de relacionarse, que de a poco se va incorporando a la vida cotidiana. Para esto se ensaya en la consulta con el terapeuta y a la pareja se le asignan ejercicios para realizar fuera del consultorio.

Partimos de la base de que, comprender las causas de nuestros desencuentros y aprender a resolver los conflictos de una manera nueva y más adecuada, siempre enriquece nuestras relaciones.

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