Ansiedad en pruebas y exámenes

A lo largo de nuestra vida, seguramente todos vivimos situaciones en las que hemos sido evaluados de alguna manera: pasar al frente en una clase, concurrir a una entrevista de trabajo, hablar en público, rendir un examen. Estas situaciones, que en algunas ocasiones son decisivas para nuestro futuro, habitualmente nos generan tensión.

Ansiedad en pruebas y exámenes

Cierto nivel de ansiedad y preocupación puede ser útil, en la medida en que nos conduzca a prepararnos mejor, e incluso a estar más alertas. Sin embargo en algunas personas la ansiedad se vuelve excesiva e influye en su rendimiento, impidiendo un buen desempeño.

¿Cuantas personas se quedaron en blanco en un oral?

¿A cuántos les sucedió que luego de salir de un examen recordaron la respuesta a una pregunta que no pudieron contestar?

¿A cuantos estudiantes les ha sucedido que luego de no haber resuelto un ejercicio en un examen, en la tranquilidad de sus casas lo hicieron correctamente?

Quedarse en blanco, sentir un nudo en el estómago, tener nauseas o diarrea, miedo al fracaso, son las manifestaciones más frecuentes de una ansiedad excesiva, que se ha vuelto un obstáculo. Muchos buenos estudiantes se cuestionan si sirven para continuar estudiando o seguir una carrera, por este motivo.

Un estudio realizado en San Pablo, Brasil, puso de manifiesto que entre el 15 y el 25% de los estudiantes universitarios padecen un nivel significativo de ansiedad en los exámenes.

¿Como se desarrolla la ansiedad?

El miedo o ansiedad es una respuesta normal, que genera en el organismo una serie de cambios psicofisiológicos que le permite al ser humano protegerse ante situaciones peligrosas. Sin embargo se vuelve algo molesto y perjudicial, cuando surge en situaciones que no son peligrosas en sí mismas, como puede ser una instancia de evaluación.

Los Factores que pueden incidir en la aparición de la ansiedad en situaciones de evaluación son muy variados y dependen de la particular historia de cada persona. Las presiones familiares, un alto nivel de autoexigencia y perfeccionismo, experiencias negativas anteriores, baja autoestima, Cierta predisposición a la ansiedad en situaciones nuevas o desafiantes, son algunos de ellos.

¿La ansiedad puede superarse?

Sí. La psicología cognitivo-conductual ha desarrollado procedimientos y técnicas específicas para el tratamiento de la ansiedad, que permiten que las personas puedan enfrentarse a las situaciones de evaluación con tranquilidad y seguridad.

Cómo es el tratamiento?

El tratamiento puede ser individual o en pequeños grupos (talleres). Al comienzo se enseña a los participantes a detectar sus propios síntomas de ansiedad, descubriendo en cada persona como surgió y qué factores la mantienen.

Habitualmente vinculamos a la ansiedad con síntomas físicos tales como taquicardia, sudoración, trastornos digestivos, tensión muscular, etc. Sin embargo es más que eso: todo aquello que pensamos e imaginamos antes y durante el examen, nuestros miedos, dudas y espectativas, juegan un rol muy importante. Por ello junto a las técnicas de respiración y relajación, orientadas a los síntomas físicos, se utilizan procedimientos para abordar lo que llamamos aspecto cognitivo de la ansiedad.

Un buen resultado en un examen no depende solo del tiempo que dediquemos a estudiar, sino también de cómo lo aprovechemos. Muchos jóvenes no saben cómo estudiar adecuadamente, les resulta difícil organizar el tiempo dejando todo para el final, pasan horas sin dormir llegando cansados al examen, etc. En estos casos resulta útil enseñarles habilidades y técnicas de estudio, que les permitan optimizar su tiempo al máximo.

El objetivo final del tratamiento es que la persona sea capaz de enfrentarse a las situaciones en que va a ser evaluada con tranquilidad y confianza, aprovechando al máximo su potencial, dando lo mejor de sí.

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