Abuso de sustancias, ¿una elección o un problema?

En Uruguay, como en el resto del mundo, ha sido necesaria la implementación de un plan nacional que cubra-a diversos niveles (institucional, educacional, social y de salud) la problemática del consumo abusivo de sustancias. Dentro del concepto droga suele incluirse una gran cantidad de sustancias, legales e ilegales, que producen una modificación en nuestro organismo.

Cuando nos referimos al problema del uso abusivo, generalmente hablamos de sustancias psicoactivas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las drogas psicoactivas como “toda sustancia de origen natural o sintético que al ser consumida alterará la fisiología del organismo”. Es decir, aquellas sustancias que provocan una alteración en nuestras percepciones, juicio, conducta o estado de ánimo.

Los problemas relacionados con las drogas no están vinculados únicamente a las sustancias consumidas, sino a las circunstancias personales del consumidor y al entorno, por ejemplo manejar un auto después de haber consumido alcohol.

Distinguimos entre quienes consumen estas sustancias a tres grandes grupos: los que consumen esporádicamente en forma social, quienes abusan de ellas y quienes son adictos.

Estos últimos se definen en base a dos aspectos: la tolerancia (una necesidad progresiva de aumentar la sustancia para lograr el mismo efecto) y la abstinencia (una necesidad constante de obtener dicha sustancia para evitar un malestar físico o psíquico).

Estas personas dedicarán la mayor parte de su tiempo a pensar en el consumo de drogas, a buscarlas, a obtener financiación para comprarlas, a consumirlas, a recuperarse de sus efectos, etc.

Es importante tener en cuenta que los adictos se caracterizan por un tipo de personalidad con rasgos definidos y que este patrón de conducta altera toda la vida, siendo el consumo solo una de las variables a tratar.

Podemos identificar a los adictos de varias maneras, incluso por la sustancia que consumen. En el caso de los alcohólicos la mayor parte son deprimidos crónicos y ansiosos que han encontrado en el alcohol un efectivo ansiolítico. En estos casos tratando la depresión primaria, mediante medicación y psicoterapia puede lograrse una abstinencia total o parcial que mejore la calidad de vida.

En otros casos, como los cocainómanos, además de la depresión se agregan pautas de comportamiento establecidas (lo que llamamos personalidad) que dirigen a las personas hacia el consumo abusivo o la adicción.- Estas pautas son: gran ansiedad, impulsividad, sentimientos crónicos de vacío o aburrimiento, cambios drásticos en el estado de ánimo, pocas amistades íntimas, dificultades de comunicación, crisis de rabia. Estas características son típicas de lo que denominamos trastorno de personalidad.

También puede suceder que una persona utilice más de una sustancia de abuso, aunque pueda señalar a una como la droga más consumida.

Tratamiento de la adicción.

La terapia dirigida a superar una adicción se apoya generalmente en un tratamiento medicamentoso y en reestructurar patrones de comportamiento e interpretación de la realidad, recuperar rutinas, reconocer estímulos que provocan una recaída, generar nuevos grupos de referencia.

En algunos casos es necesaria la internación y, en todos los casos, el apoyo y contención familiar es imprescindible para lograr avances.

Las drogas, como cualquier otro producto, presentan en el mercado un target u objetivo especifico, se distinguen según clases sociales, grupos culturales, edades, etc. Los adictos suelen llegar a la consulta por varias vías: impulsados o presionados por sus familiares, por vía judicial, deprimidos por pérdidas en sus vidas, derivados por médicos por sobredosis, etc.
Se requiere mucho más que la voluntad para superar una adicción, es necesario un plan estructurado de actividades, un entrenamiento en las formas de comunicarse, una constancia en la medicación y un control exhaustivo y a largo plazo.

Generalmente un adicto atraviesa distintas fases: una de pre-observación donde no reconoce su problema, una de observación donde identifica su adicción pero no hace nada para detenerse, una de planificación donde se fija objetivos para superar su problema, una de acción donde comienza a llevarlos a cabo y finalmente una de mantenimiento de lo que ha logrado. Durante este proceso largo y difícil, se ve involucrado como persona, al igual que su familia y/ o grupo de referencia. Es necesario generar un nuevo proyecto de vida y aceptar las limitaciones que conlleva este trastorno.

Para un pronóstico favorable incidirán datos como tiempo y cantidad de consumo, edad, existencia de un grupo de contención, capacidad de insight, presencia o ausencia de trastornos asociados, etc. De todas formas un adicto en tratamiento, aunque no se logre una efectividad de un 100%, es siempre más saludable que uno sin apoyo. El ingreso aun sistema controlado logra al menos una reducción de daño que puede evitar patologías orgánicas asociadas y grandes dificultades judiciales, económicas, de relación, etc.
El abuso de sustancias debe ser comprendido como una enfermedad y no condenado como una opción de vida disfuncional.

Si Ud. o alguien de su familia sufre este trastorno, informarse es un buen comienzo.

A veces es difícil reconocer situaciones de riesgo en uno mismo, en amigos o familiares, que nos haga pensar si estamos en presencia de un consumo problemático de drogas. En estos casos, hablar con profesionales formados en el tema, resulta de gran utilidad, tanto para visualizar los problemas más claramente si los hubiere, como para buscar soluciones.

Lic Juan Redín
Psicólogo